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Chile para extranjeros

Artículo de Alexandra Polič

Chile es especial, de una manera maravillosa y encantadora. Enamorarse de este país y su gente es fácil. Por lo tanto, después de ocho meses de viaje decidí quedarme en Santiago. Pero ni siquiera casi un año viajando por América Latina me podía preparar para la vida chilena. Siete cosas de ti, Chile, que amo tanto como las encuentro extrañas:

El idioma chileno es otra cosa

Si ya hablas un poco de español antes de llegar a Chile, pronto notarás que lo que te enseñaron en la escuela (o cualquier lugar) en tu país, nunca te habría podido preparar bastante bien para entender a los chilenos. La lengua oficial puede ser el español, pero lo que realmente se habla aquí es el chileno. Incluso los hispano hablantes tienen problemas para entender las palabras y frases tipicas chilenas.

Por ejemplo: En lugar de “¿Cómo estás?” dicen “¿Cómo estai?”. Con las palabras “weón” y “wea” – que parecen las palabras nacionales – se refieren a cualquier persona o cosa. Y todas las frases terminan con “¿Cachai?”. Así preguntan si entendiste todo lo que dijeron. Normalmente no se necesita responder a eso, pero tal vez sería mejor decir “nopo”. Porque el “po” es la manera chilena de decir algo con énfasis. Y hay que decir con énfasis que, al menos yo, al inicio no entendí nada.

Pues, ¿Cómo cachai esa wea, weon? No quiero mentir, no será fácil. Pero se puede lograr. Júntate con chilenos y aprende su idioma de ellos. De este manera pronto vas a sobrevivir sin necesitar tu lista de vocabulario chileno. Yo diría que después de solo unas semanas no tuve más problemas para entender a los chilenos. La buena noticia es que probablemente no vaya a ser peor en ningún lugar. La mejor noticia es que a la gente le encanta enseñar sus palabras a los extranjeros. Esto me lleva al siguiente punto:

La gente es buena onda

Por supuesto, no puedo hablar sobre toda la población chilena. Pero yo he tenido la experiencia de que los chilenos son muy buena onda. En mi primera semana acá fui a una fiesta de intercambio con una amiga de Brasil. Conocimos a mucha gente y obviamente nos preguntaban que de qué lugar éramos – hasta que un chileno nos interrumpió y dijo: “Da igual de dónde son. Porque ahora son chilenas, no más.” Y así es. La gente te va a invitar a su casa, te va a presentar a sus mejores amigos. Te va a ayudar con todo tipo de cosas, igual si es llevarte a una cita con el médico, llamar al PDI o explicar el dibujo de tu próximo tatuaje. Y una vez que hayas arreglado tu vida, puedes aprovechar las muchísimas cosas que hay que ver y hacer en Chile.

Todo viene con palta

Si quieres preparar tu once como los chilenos, no debe faltar un ingrediente: la palta. Parece ser una regla no escrita que palta se come con todo. Ya sea el desayuno, el almuerzo, la cena o unos de los platos nacionales, el Completo (un tipo de Hot Dog): Todo viene con palta. Pero tengo que admitirlo: La palta chilena sabe super rico. Y en los mercados (como La Vega) se venden paltas y platos chilenos excelentes y baratos.

Pedir, pagar, recibir: En la panadería hay tres filas

Si prefieres comprar tu comida en una panadería, pronto te vas a dar cuenta de que el sistema de filas es un poco confuso. Hay una fila para pedir tu pan. Luego te alineas al lado para pagarlo. Y al final de la tercera fila, finalmente recibes el pan que pediste en la primera y pagaste en la segunda. En las farmacias o en la carnicería, por otro lado, hay que sacar un número y esperar hasta que te llamen para pedir algo.

Las montañas y el mar están al lado

Para ser honesta, a mí, como austriaca, todavía me extraña la vista que tengo aquí: ver palmeras y la cordillera nevada desde mi balcón es raro. Pero los centros de esquí más cercanos están en realidad a sólo una hora de Santiago. Si, sin embargo, prefieres ir al mar: ¡Tampoco hay problema! Se puede llegar a Valparaíso y Viña del Mar en transporte público desde Santiago.

Y esto es sólo una pequeña parte de la diversidad de Chile. En ningún otro lugar las estrellas lucen tan brillantes como en el desierto de Atacama en el norte; y en el sur, la Patagonia con su paisaje maravilloso sigue siendo uno de los destinos más populares de América Latina.

Dentro del país se puede llegar en avión fácilmente, pero un viaje en autobús es mucho más aventurero. Por lo general, es también la opción más barata – y te vas a acostumbrar a viajes de 14 horas. No hace falta decir que es mejor que empaques mucha comida para este tipo de viaje.

Todas las personas en la calle quieren venderte algo

Sin embargo, también se pueden comprar sándwiches en la calle. Aunque la venta está oficialmente prohibida, muchas personas convirtieron los carritos de compras en cocinas para freir papas o refrigeradores con hielo para mantener las bebidas frías. Y sus vendedores están literalmente gritando por tu atención. Parece que en este país todo tiene que ocurrir con pasión. Pero si tienes suerte, al menos los gritos serán acompañadas de un buen músico. Porque en algunas de las estaciones de metro muchas artistas, a veces bandas enteras, tocan música en vivo.

La hora es relativa

Ahora que los vendedores, la comida y los músicos te han distraído en la estación de metro, te olvidaste totalmente del tiempo. Estás corriendo al café donde tienes tu cita. Y todo esto sólo para darte cuenta de que tu amigo chileno ni siquiera está ahí.

No quiero decir que los chilenos nunca lleguen a tiempo. Pero si invitas a alguien a una cena a las 9:00 un sábado, seguramente no vendrá antes de las 10:00. De toda manera, eso no es mal comportamiento. Es que en Chile todo comienza un poco más tarde, todo es un poco más relajado que en la mayoría de los países europeos. Pero ten cuidado: esto no es verdad para las citas de negocios ni las clases de español: ellas empiezan a tiempo.

2018-11-13T09:06:10+00:002018-09-17|Categorías: Escuelas de español|Tags: , , |Comentarios desactivados en Chile para extranjeros